Mota, Cleofás

(¿-1912). N. en Etzatlán. Durante algunos años trabajó en la Amparo Mining al igual que otros revolucionarios como Julián Medina y Ramón Romero; después abrió una herrería en su pueblo natal. A partir de 1910, entró en contacto con el Club Antirreeleccionista Miguel Hidalgo, fundado por Salvador Gómez, participando con las campañas políticas del maderismo. Cuando Madero convocó al pueblo a la revolución armada, Cleofás Mota fue de los pocos conspiradores que tuvieron acceso al Plan de San Luis que de manera reservada había traído al estado Abraham González.

El 12 de mayo de 1911, en compañía de Leopoldo Leal alcalde de la cárcel, se levantaron en armas en Tequila y como primera medida liberaron a los presos quienes se unieron a su contingente junto con siete gendarmes; tomaron caballos, armas, impusieron préstamos expidiendo recibos a nombre del gobierno provisional de Madero y se dirigieron a Magdalena en donde realizaron la misma operación. En la madrugada del día siguiente fueron sorprendidos por las fuerzas del gobierno porfirista y en la batalla murió Leopoldo Leal, pero Mota logró salvarse internándose en la sierra acompañado de unos cuantos hombres. Tomó el pueblo de La Yesca, Nay., de donde partió al frente de 200 hombres hacia Etzatlán, población que ocupó el 25 de mayo de 1911 sin disparar un tiro. Las tropas de Mota, según un periódico, «antójanse soldados compañeros de Hidalgo, primitivos insurgentes: en calzón blanco, arremangado y su carabina al hombro”. En esta población se incorporaron los dos hijos de Mota y varios vecinos; al ponerse en contacto con las actividades estatales, sobre todo con Roque Estrada representante de Madero, recibió la orden de concentrar sus fuerzas en las orillas de Guadalajara e incorporarlas como guardias rurales, siendo nombrado coronel. Durante su estancia en Guadalajara, Mora intensificó sus contactos con Salvador Gómez y Roque Estrada, nutriéndose del radicalismo de ambos, lo que fue interpretado por la prensa conservadora como un complot para derrocar al gobierno de David Gutiérrez Allende. Mota fue designado para cuidar el orden en la región de Poncitlán, pero a diferencia de otros guerrilleros maderistas tomó partido por la causa de los indígenas, chocando con los hacendados locales. Éstos se quejaron ante el gobernador quien ordenó a Ramón Romero, jefe del ejército de rurales, que lo reprendiera; Mota respondió que la causa del pueblo era la razón de la lucha y que si sus actos eran perjudiciales para el gobierno, prefería retirarse a la vida privada. Mota declaró a la prensa que el “partido científico” no había sido derrotado y era una amenaza para la consolidación del régimen revolucionario. El 17 de julio de 1911, recibió la orden de concentrar sus tropas en Guadalajara, pero en lugar de hacerlo se reunió con sus hombres y discutió la situación, acordando pedirle al gobernador que los dejara donde estaban —querían evitar una masacre como la ocurrida a los maderistas en Puebla—, o que en su defecto, fueran licenciados. El día 20, Romero esperó a Mora, pero al no llegar ordenó a las fuerzas federales iniciar su búsqueda de inmediato. Mola había salido de Zapopan a Puente Grande, en donde reclutó algunos hombres y armas. Isidro Michel, otro antiguo jefe maderista, intentó cortarles la retirada y se combatió en Zapotlanejo y Poncitlán, Mora logró romper el cerco y se dirigió a la ribera de Chapala. De acuerdo con <em>otros </em>maderistas decepcionados, el día 29 de julio, Mota, José Martínez, Benjamín Camacho y Bruno Moreno entre otros, lanzaron una proclama en la que se aseguraba que en Jalisco el Plan de San Luis no se cumplía, pues los tiranos seguían imperando y que el gobierno del estado era el representante genuino de Porfirio Díaz. La rebelión estalló en Zapotlanejo y Sayula; pero en Autlán y Tecalitlán, fueron capturados muchos de sus participantes antes de que tomaran las armas. Mora, por su parte, fue derrotado en Chapala pero logró escapar y llegar a la ciudad de México, en donde insistió ante Madero que le otorgara una amnistía, lo que logró finalmente. Regresó a Guadalajara a su trabajo de herrero, pero en abril de 1912, agentes reservados del gobierno de Alberto Robles Gil, le dieron muerte cuando llegaba a su casa- (MR).