Antecedentes

El 29 de julio de 1959 el Doctor Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación Pública, en presencia del C. Presidente de la República se dirigió al Consejo Nacional Técnico de la Educación, exponiendo la necesidad de una revisión general de los planteles y programas vigentes en los planteles de educación preescolar y de enseñanza primaria, secundaria y normal, con el propósito de eliminar lo superfluo, ordenar los temas de forma que ilumine a la vez su importancia intrínseca y su necesaria interdependencia, acentuar los puntos esenciales y relacionarlos entre sí, más estrechamente, a fin de aumentar en intensidad los efectos educativos de la enseñanza y lograr que toda la impartida en la escuela tenga un sentido activo de utilidad practica y conduzca al alumno, merced a su desarrollo intelectual y moral, la comprensión de sus responsabilidades cívicas ante la vida.

Un mes antes el Doctor Torres Bodet había dicho a la Comisión Preparatoria para la Revisión de los Planes de Estudio y los Programas: La experiencia revela que los programas en uso se hayan sobrecargados y que, en lo general, conduce cuando se cumplen, a una enseñanza más verbalista que activa y más atenta a manifestar su ambición teórica que a responder adecuadamente a las necesidades concretas de los alumnos en el campo y en la ciudad.

Todos sabemos que los nuevos Planes y Programas de Educación Preescolar y de Enseñanza Primaria fueron distribuidos para su cumplimiento el 10 de septiembre de 1960 en las escuelas de calendario tipo “B”. También sabemos que el nuevo plan de segunda enseñanza entró en vigor tan pronto como los programas por asignaturas de actividades estuvieron concluidos. Pero por lo que se refiere a los planes y programas de las Escuelas Normales, la reforma, con el fin de mejorar la calidad de la formación docente, intelectual y moral de los futuros maestros y de que sus estudios sean realmente los más apropiados a su función, se resolvió que sólo se aplicará dicha reforma en los Centros Normales Regionales, con carácter experimental, convirtiéndose así estas instituciones en Escuelas Normales piloto de cuya experiencia habrá de derivarse la Reforma de la Educación Normal en todo el país.

En estas condiciones, ha correspondido al personal directivo y docente de los Centros Regionales de Enseñanza Normal la responsabilidad de comprobar en la práctica la efectividad del nuevo plan de estudios y los nuevos programas que entraña la reforma, quedando en evidencia después de tres años de trabajo la necesidad y las ventajas, tanto del plan y de los programas como de las formas, procedimiento de enseñanza y otros recursos pedagógicos inherentes a ellos.

Consideramos muy atinada la medida de las autoridades educativas superiores de la Secretaría de Educación Pública de que antes de generalizar la reforma de la enseñanza normal en todas las escuelas, se procederá a demostrar su bondad en dos instituciones de nueva creación: los Centros Normales Regionales; porque así no se correría el riesgo de fincar la reforma de este nivel sobre arena, sino con la experiencia obtenida se pondrían los cimientos bien firmes para evitar equivocaciones y tropiezos. En estas condiciones llegó el momento en que las autoridades superiores decidieron extender la reforma, a partir de febrero de 1963 en las normales de calendario “A”, y a partir de septiembre del mismo año en las de calendario”B”. Cabe hacer notar que deseando no quedarse atrás se unieron para aplicar esta reforma las Escuelas Normales Estatales de San Luís Potosí S.L.P., Guadalajara, Jalisco, y Saltillo Coah. éstas dos últimas de calendario “B”.