El jardín de niños

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¿QUÉ ES UN JARDÍN DE NIÑOS?  

  El Jardín de Niños es un espacio escolar para niñas y niños de 3 a 6 años de edad, donde se realizan actividades encaminadas al desarrollo integral de los alumnos. Éstas se llevan a cabo bajo la perspectiva de las necesidades e intereses de los pequeños respetando su individualidad y sus derechos para aprender jugando.

 

¿CÓMO SE TRABAJA EN UN JARDÍN DE NIÑOS?

   

El Programa de Educación Preescolar vigente es el PEP 92, en el que se contempla para su funcionamiento la metodología denominada “Método de Proyectos”.

 

En éste se parte del principio de globalización el cual considera al desarrollo infantil como un proceso integral en donde los elementos que lo conforman (afectividad, motricidad, aspectos cognoscitivos y sociales) dependen uno del otro, asimismo el niño se relaciona con su entorno natural y social desde una perspectiva totalizadora en la que la realidad se le presenta en forma global.

 

Esta propuesta ha permitido la utilización del espacio, mobiliario y tiempo con criterios de flexibilidad además de preparar al niño para una participación democrática y cooperativa.

El Proyecto es una organización de juegos y actividades propios de esta edad que se desarrollan en torno a una pregunta, un problema o la realización de una actividad concreta, respondiendo a necesidades e intereses de los niños.

 

El desarrollo de un Proyecto comprende diferentes etapas (surgimiento,elección,planeación, realización, término y evaluación )actividades de rutina música y movimiento y educación física, y actividades libres.

La organización del espacio del aula en un Jardín de Niños, está distribuida por Áreas de Trabajo, mismas que se toman en cuenta como apoyo a los Proyectos de trabajo que realizarán la educadora y los alumnos.

Las más comunes son: Biblioteca, Construcción, Naturaleza, Dramatización y Gráfico Plástico.

La función de la educadora en el trabajo del Proyecto es de ser orientadora, guía, promotora, facilitadora y toda una serie de actitudes estratégicamente asumidas para el buen éxito de su quehacer educativo.       

 

 

¿CÓMO PARTICIPA EL NIÑO EN LA EDUCACIÓN PREESCOLAR?

 

En su proceso de desarrollo y convivencia escolar, el niño va construyendo su identidad personal a través de relaciones con los demás.

En el Jardín de Niños se amplía su mundo de relaciones y experiencias, aprendiendo a compartir en su grupo, logrando  reconocerse como individuo y conformando una imagen de sí mismo al tiempo que desarrolla sentimientos de pertenencia e identificación con el grupo.

El participar en un proyecto en común, le permitirá aprender actitudes de cooperación y ayuda, imitar reglas, esperar turnos, escuchar a otros, etc.

Algunas de las actividades que ellos realizan en el jardín de niños son entre otras:

Proponer lo que se hará, representar a través de dibujos los planes del Proyecto elegido,  expresar sus ideas, trabajar en equipo o individualmente según se requiera, explorar, experimentar con diversos materiales, realizar comparaciones, discutir, argumentar, dramatiza, crear, construir, aprende cantos y coros, rimas, participar en las actividades físicas, pero lo más importante es que cada actividad que se realiza es a través del juego, ya que éste una de las características principales a tomar en cuenta en las niñas y niños en esta edad .

   

 

 

 

¿PORQUÉ ES IMPORTANTE QUE LOS NIÑOS ASISTAN AL JARDÍN DE NIÑOS?

 

 

El Jardín de Niños es el espacio escolar formal que facilita y promueve a través del trabajo educativo, el juego y demás actividades afines, el crecimiento y desarrollo global de las niñas y niños en todas sus potencialidades.

 

El desarrollo integral del niño que se favorece en la Educación Preescolar comprende: sus sentimientos, cuerpo, emoción, aprendizaje, entorno social, familia, intereses lúdicos, su integración, configura su salud y el crecimiento, es decir prepara a las niñas y niños para la vida.

   

CARACTERÍSTICAS DEL DESARROLLO DE LOS NIÑOS EN EDAD PREESCOLAR.*

 

El niño preescolar es una persona que expresa, a través de distintas formas, una intensa búsqueda personal de satisfacciones corporales e intelectuales.

 

El niño de esta edad es alegre y manifiesta siempre un profundo interés y curiosidad por saber, conocer, indagar, explorar, tanto con el cuerpo como a través de la lengua que habla.

 

Toda actividad que el niño realiza implica pensamientos y afectos, siendo particularmente notable su necesidad de desplazamientos físicos.

 

Sus relaciones más significativas se dan con las personas que le rodean, de quienes demanda constantemente cariño y apoyo.

 

El niño no solo es gracioso y tierno, también tiene impulsos agresivos y violentos. Se enfrenta, reta, necesita pelear para medir su fuerza, es competitivo y requiere de una amplia gama de actividades y juegos que permitan traducir esos impulsos en creaciones.

 

Estos y otros rasgos se manifiestan a través del juego, el lenguaje y la creatividad. Así es en un Jardín de Niños y como el niño expresa plena  y sensiblemente sus ideas, pensamientos, impulsos y emociones.

 

* Programa de Educación Preescolar 1992. SEP. 1992

¿Por qué asistir al Jardín de Niños?

 

El Jardín de Niños satisface las necesidades básicas de los infantes para el aprendizaje de conocimientos, valores y actitudes que les permiten desarrollar capacidades, vivir y trabajar con dignidad, así como participar integralmente en el desarrollo y mejoramiento de la calidad de vida, tomar decisiones con información suficiente, y continuar aprendiendo durante toda su vida.

Las niñas y los niños que asisten al Jardín de Niños desarrollan una conciencia de convivencia social tal, que les permite convivir sin considerar muchas de las actitudes que tienen las personas adultas. Investigaciones realizadas respecto al aprendizaje del menor han demostrado que también se aprende por imitación, en nuestro caso los infantes cuando están en el Jardín de Niños comparten experiencias entre ellos, imitan en lo positivo y negativo además de hacer, por convencimiento, muchas de las actividades que estratégicamente la educadora les va señalando. Así, su estancia en el espacio de educación preescolar se convierte en un horizonte de aprendizajes que a través de un Proyecto de Trabajo ellos y la educadora hacen, problematizan y resuelven.

La importancia de que las niñas y los niños asistan al Jardín de Niños no tiene discusión, no debe caber la duda de hacer que los infantes asistan a una escuela de educación preescolar, ya que muchas veces desde una perspectiva más limitada la estancia de una niña y de un niño en un aula de clases de preescolar es considerada como de que sólo se va a jugar, sin saber que es en este espacio y con esa actividad, en donde se gestan los procesos del aprendizaje que le marcarán para su vida.

Los niños y las niñas en edad de asistir al Jardín de Niños, están por todos lados, en cada rincón de la Republica Mexicana, desde el barrio en una gran ciudad, en las orillas de una playa hasta en la sierra; viven y conviven con sus familiares, su comunidad, en donde juegan con sus amigos, interactúan con su medio (en las buenas y en las malas), pero aun así, el que los apoya y prepara para más adelante es su escuela, su Jardín de Niños. 

Recientemente desde el ámbito de la autoridad educativa en nuestro país, y en cada una de las entidades federativas, se ha estado trabajando para reformar la atención a este nivel educativo, es decir, se prevé para el futuro que se pueda dar cobertura y calidad a la población escolar en edad de recibirlo, se reestructurará el programa para la educación preescolar que permite satisfacer las necesidades previstas en el Plan Nacional de Desarrollo y en el Programa Nacional de Educación para esta población infantil y, lo más interesante, permitirá empatar muchas de las actividades que actualmente los padres de familia tienen que hacer para mandar a sus hijos a la escuela.

Profr. José Alfredo Molina Jiménez

Octubre de 2003  

  PROCESOS MATEMÁTICOS EN EL NIVEL PREESCOLAR 

Maestra Ma. Angélica Ríos Marizcal

CIDEP  

Si alguna utilidad tiene

desarrollar la capacidad de pensar

en los individuos, no es para que

puedan reproducir ciegamente los

conocimientos que la humanidad ha

ido acumulando, sino para que sean

capaces de crear nuevos conocimientos.

Moreno y Sastre, 1980

Entre las dimensiones del PEP 92 se cuenta la intelectual que incluye el lenguaje y las matemáticas.

Hablar sobre la enseñanza de las matemáticas en el nivel preescolar es abordar un tema por demás complejo y de gran importancia porque en realidad la matemática no es algo que se deba enseñar al niño y niña preescolar, mas bien se trata de un proceso de construcción individual que tiene como referentes el desarrollo y el cómo aprende el niño a esa edad. Es conocido por las educadoras que los niños al ingreso al Jardín se encuentran en algún momento de su proceso de construcción del número por lo que en primer término habrá que conocer en que estadio se encuentra cada niño para enseguida diseñar las estrategias adecuadas para ayudarlo a desarrollar sus posibilidades de transición de un estadio a otro, que no se adelantan solamente por transmisión verbal.

También será necesario retomar las aportaciones que sobre desarrollo infantil realizó Jean Piaget para ubicar al niño en el estadio que le corresponde y que en este caso es el preoperacional, que tiene entre sus características el pensamiento concreto que se manifiesta a través de su interacción con los objetos, el medio que le rodea y sus experiencias. El pensamiento está reducido a sucesos concretos, es egocéntrico irreversible y carece del concepto de conservación.[1]

            Por tal razón no es posible “enseñar” el concepto numérico ya que se caería en el error de empezar de lo abstracto (nivel al que no llega aún el niño) a lo concreto que sería invertir el proceso de desarrollo de los niños de edad preescolar.

Los componentes esenciales que participan en la construcción del concepto de número son la operación de clasificación y la operación de seriación.

La clasificación en términos generales se define como: “juntar” por semejanzas y “separar” por diferencias, esto es, se junta por color, forma o tamaño, o se separa lo que tiene otra propiedad diferente, se fundamenta en las cualidades de los objetos, la clasificación se realiza a partir de un conjunto universo por ejemplo, las flores y este se clasifica atendiendo a diferentes criterios forma ,color ,tamaño, especie, etc. Asimismo, dentro de la clasificación se toman en cuenta la pertenencia, que es la relación que se establece entre cada elemento y la clase a la que pertenece, está fundada en la semejanza, y la inclusión consiste en relacionar lógicamente un conjunto con un subconjunto ejemplo: en el conjunto de las flores al preguntar ¿qué hay mas, flores rojas o flores? el niño responde generalmente que rojas, es la comparación de las partes con el todo.

La seriación. Establecer relaciones entre elementos que son diferentes en algún aspecto ordenando esas diferencias. Los elementos que se pueden seriar son: sonidos, vehículos, billetes etc, y se podrá efectuar en dos sentidos creciente y decreciente.

El proceso psicológico tanto de la clasificación como de la seriación de divide en tres etapas o estadios. También hay que mencionar que la seriación operatoria tiene dos propiedades fundamentales; la transitividad y la reciprocidad.

La transitividad. Al establecer una relación entre un elemento de una serie y el siguiente y de este con el posterior se puede deducir cual es la relación entre el primero y el último, ejemplo: si 2 es mayor que 1 y 3 es mayor que 2 podemos deducir que 3 es mayor que 1.

La reciprocidad. Cada elemento de una serie tiene una relación tal con el elemento inmediato que al invertir el orden de la comparación, dicha relación también se invierte, ejemplo: si comparamos 2 con 3 la relación es menor que, si invertimos el orden de la comparación, 3 con 2 la relación se invierte y será mayor que.

 

ESTADIOS DE LA CLASIFICACIÓN

El primer estadio, denominado colección figural se identifica cuando se le propone al niño que “ponga junto lo va junto” va acomodando cada elemento por alguna característica común al último que ha colocado alternando criterios clasificatorios de un elemento a otro, por ejemplo: el segundo se parece al primero en el color, el tercero al segundo en la forma y así sucesivamente, y deja muchos elementos del conjunto sin clasificar.

El segundo o colección no figural, el niño empieza  a tomar en cuenta las diferencias entre los elementos y forma varios grupitos, es decir ya no se fija en elementos al clasificar sino en conjuntos y los criterios los establece a medida que va clasificando, y clasifica un mismo universo en base a distintos criterios, los que el material le permita, ya sea forma, color o tamaño por mencionar algunos.

El tercero, operatorio, establece relaciones de inclusión, esto es, que ante la pregunta,¿qué hay mas, triángulos o figuras? Responde que figuras, está considerando que los triángulos están incluidos dentro de la clase figuras y deduce que hay mas elementos en la clase que en la subclase. La inclusión es importante porque el niño ya podrá considerar que en el cinco ya están incluidos el cuatro, el tres, el dos y el uno.

 

ESTADIOS DE LA SERIACIÓN

Primero. En este estadio al pedirle al niño que ordene 10 palitos de diferentes tamaños de la mas larga a la mas corta, forma al principio parejas la “grande” y la “chica”, posteriormente hace tríos incluyendo la “mediana”, y le quedan sin seriar aquellos palitos que no puede incluir en estas categorías.

Segundo. El niño puede construir la serie con los 10 palitos por tanteo, toma un primer palito al azar luego otro cualquiera que compara con el primero, después un tercero que compara con los dos anteriores y prosigue así hasta seriar todos los palitos, realiza la serie por tanteo porque compara en forma efectiva y aún no ha construido la transitividad, no puede deducir que si un elemento es mas grande o mas pequeño que el último también lo es respecto a los anteriores.

Tercero. El niño toma del conjunto de palitos el mas pequeño, luego el mas pequeño de los que quedan y así sucesivamente en caso de una serie decreciente, el proceso es inverso si fuera la serie creciente. En este estadio el niño ya anticipa la serie completa antes de hacerla porque ha construido la transitividad y la reciprocidad.

La operación de correspondencia representa la fusión de la clasificación y la seriación, y también se divide en tres estadios.

 

ESTADIOS DE LA CORRESPONDENCIA BIUNÍVOCA

Primer estadio. Aquí el niño al pedírsele que “ponga igual” de materiales formando una hilera como una modelo que se le presente, lo que hará será colocar tantos elementos como sea necesario para igualar la longitud de la hilera modelo independientemente de la cantidad de elementos. El niño no establece la correspondencia biunívoca. Si frente a él se separan o se juntan los elementos de una de las hileras de modo que varié la longitud  el asegura que ya no hay la misma cantidad, y propone agregar o quitar para que las hileras vuelvan a quedar con la misma longitud.

Segundo estadio. En este estadio el niño ya establece la correspondencia biunívoca, utilizando el ejemplo del anterior estadio al conformar sus fichas para estar seguro que cada ficha de una hilera está en relación con la otra, las acomoda cada una exactamente debajo de la otra pero también al separar o juntar los elementos de una de las hileras el dice que ya no hay lo mismo y se apoya nuevamente en la longitud de las hileras, y para solucionar ese problema dice que agregar o quitar fichas según sea el caso para que vuelvan a quedar con la misma longitud. El niño puede en este etapa conocer los nombres de los números pero aún no han construido la conservación de la cantidad.

Tercer estadio. En este caso al pedirle al niño que forme una hilera igual que la modelo lo hace estableciendo la correspondencia y al realizar alguna transformación de juntar o separar una de las filas sostiene la equivalencia numérica de la misma, ya que considera que si una hilera tiene nueve elementos el otro también independientemente de la disposición espacial de sus elementos.

Se sugiere la siguiente gráfica:

  

SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN DEL CONCEPTO  NUMÉRICO

 

GRUPO

 

CLASIFICACIÓN

ESTADIOS

SERIACIÓN

ESTADIOS

CORRESPONDENCIA

BIUNÍVOCA

ESTADIOS

MESES

NIÑOS NIÑAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

S

E

P

O

C

T

N

O

V

D

I

C

E

N

E

F

E

B

M

A

R

A

B

R

M

A

Y

J

U

N

J

U

L

A

G

O

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conocer los componentes que participan en la construcción del concepto numérico y el proceso de desarrollo del niño, permite el diseño de estrategias y situaciones que propicien el paso de un nivel a otro de cada niño y niña en particular y del grupo en general, además de partir de algo real que sería el diagnóstico, llevando un seguimiento que al final del ciclo escolar daría los elementos claros que revelen en qué condiciones se recibe a cada niño y niña y cómo fue su avance es decir hasta dónde llegó y si desarrolló su capacidad de pensar.


[1] PIAGET, Jean. El niño desarrollo y construcción del conocimiento. UPN, México: SEP, 1994, pp 32.


EL CONTEO EN INFANTES DE PREESCOLAR

 

Lic. Ma. Angélica Ríos Marizcal

CIDEP

 

La labor que se lleva a cabo en los Jardines de Niños es de gran importancia, porque es en esta etapa de los infantes donde se fincan las bases para futuros aprendizajes, por eso es significativo recordar los procesos mentales de los niños y de las niñas de este nivel para favorecerles dicha construcción. En las matemáticas se contemplan varios aspectos importantes para desarrollar el pensamiento lógico, el conteo es uno de ellos y conocer sus procesos posibilita saber orientar a los menores preescolares de manera clara y segura, según Piaget existe una estrecha relación entre la construcción del concepto numérico y las experiencias de conteo. ¿Pero, qué es contar?

Contar es establecer una correspondencia uno a uno entre los objetos de una colección de grupos de objetos (3 pares de zapatos), de acontecimientos sucesivos (5 campanadas del reloj), de conceptos (los 7 pecados capitales) etc,. y la lista de las palabras-número respetando el orden convencional. De modo mas general, para contar es necesario que la primera mitad contada, así como las siguientes puedan emparejarse con la palabra-número, de este modo se puede contar todo lo que los sentidos y la razón nos permiten.[1]

El anterior concepto resulta insuficiente si se trata de entender el conteo que llevan a cabo las niñas y los niños pequeños ya que si se compara con el que realizan los adultos es muy diferente porque las acciones mentales son distintas entre unos y otros.

Para Ed. Labinowicz, “el conteo es un proceso que el niño va construyendo gradualmente en estrecha relación con el lenguaje cultural de su entorno”. [2]

Al ingreso al nivel preescolar, los niños y las niñas tienen ya experiencias con el acto de contar que fueron adquiridas en contextos sociales, principalmente en la familia. Sin embargo, el hecho de que los menores puedan recitar los nombres de los números en forma convencional no demuestra que saben efectivamente contar, “cuando el niño está recitando nombres numéricos aisladamente, de hecho no está contando”[3] es frecuente que este suceso llegue a confundir a algunos adultos al hacerlos creer que es señal de que los niños ya comprenden el significado de contar, en realidad lo que ocurre es que han aprendido de memoria los nombres de los números y los recitan como cuando repiten nombres de personas, de objetos o cantan, también se piensa que si saben “escribir” los numerales conocen el concepto de número. “Esto es erróneo, puesto que una cosa es repetir una palabra, o bien copiar una grafía, y otra comprender el concepto”.[4]

El aprendizaje también se lleva a cabo en forma social y en el caso de los nombres de los números éstos se transmiten de los adultos a los niños a través del lenguaje, donde cada cultura ha construido sus sistemas de numeración verbal que tienen un conjunto de reglas con las cuales se designa a los números, los niños aprenden tales reglas de los sistemas de numeración verbal de manera paulatina y cometiendo muchos errores, en el intento de generalizar lo que deriva de lo que escuchan.

Ed Labinowicz dividió el proceso de conteo que los niños recorren en tres niveles, que al observarse permiten conocer las condiciones en que llegan a preescolar para así adecuar las actividades de manera que se favorezca dicho proceso. Los niveles generales son:

- El conteo de rutina, que tiene como características que el niño y la niña reciten oralmente la serie numérica, en este nivel se puede observar un conteo convencional y estable (uno, dos, tres, cuatro, uno, dos, tres, cuatro), un conteo no convencional pero estable (diez, once, ocho, diez, once, ocho), y un conteo al azar y no estable, (tres, ocho, doce, quince, tres, ocho, doce, quince).

- Contar objetos o eventos, es cuando se le asigna una etiqueta verbal (palabra o número) a cada uno de los objetos contados, es decir, se establece una correspondencia biunívoca entre el objeto que se cuenta y el nombre o número que se le asigna, esta acción se denomina enumerar. La investigación hecha por Fuson y Hall reporta un conteo promedio de 13 para el grupo de tres y medio a los cuatro años y un incremento hasta el 31 para el grupo de cinco y medio a los seis años de edad en forma oral, este último grupo solo podrá contar hasta 8 ó 9 elementos en un arreglo lineal, y si los elementos se acomodan en un arreglo circular o en desorden ya implica dificultades y un nivel superior.

- Atribución de significados numéricos, es cuando la última palabra contada tiene un significado numérico especial porque se considera como el grupo total de elementos, aquí las comparaciones que se establecen no son entre elementos sino entre grupos de elementos o conjuntos, por ejemplo: en un conjunto de cinco elementos el 5 es la última palabra y la que designa el total de elementos del mismo, y a la vez un número para contar. En ese sentido cuando un niño enumera un grupo de elementos, al preguntarle ¿cuántos son? los vuelve a enumerar, lo que significa que no ha comprendido que el último número contado representa al conjunto total y que dicho proceso se puede resumir con ese número, y que es innecesario volver a enumerar toda la colección, esta técnica se denomina regla de valor cardinal, y su construcción depende de que el niño comprenda que si se mueven de lugar los elementos de un conjunto la cantidad no cambia, se conserva, esto indica que el niño  ha llegado al estadio operacional, a la adquisición del pensamiento lógico, de las clases, las relaciones y correspondencias biunívocas.

La acción entre contar-numerar y enumerar representa una transición difícil para los niños y las niñas porque se le debe atribuir un doble significado a la última palabra-número pronunciada, porque al emitirla por primera vez tiene la misma categoría que las demás, ya que se trata de un número que distingue un objeto, por ejemplo, en el “siete”el niño debe cambiar el significado de esta palabra-número para que represente la cantidad de todos los objetos ya que pasa del “siete” a “los sietes”.

Para favorecer dicha transición el empleo de juegos con dados o dominó son recomendables ya que las cantidades se representan por configuraciones que se denominan constelaciones de puntos que facilitan su reconocimiento, “con este tipo de juegos el infante tiene la posibilidad de darse cuenta de que una misma palabra-número puede significar un número y una constelación al mismo tiempo”.[5]

Ahora bien, de igual modo al observar los “errores” que los niños cometen son muestra de que no imitan a los adultos, sino que tratan de construir sus propios sistemas de reglas, por ejemplo, en la comprensión de las decenas sustituyen 30 por “veintidiez” en este tipo de situaciones la educadora debe intervenir diciéndole que otro nombre para “ventidiez” es 30. En realidad los desaciertos de los niños no deben considerarse como “errores” pues es la interpretación que ellos dan en el desarrollo de sus procesos.

A través del diseño de estrategias variadas y sencillas es posible favorecer los procesos de conteo en los niños y niñas, y ello aprovechando todas las situaciones cotidianas que vayan surgiendo durante la realización de actividades lo que permitirá que se desarrollen en contextos naturales.

El juego ofrece una amplia gama de posibilidades y además es parte fundamental de la etapa infantil y por lo tanto acorde a sus necesidades e intereses. “La participación en juegos sencillos es una forma ideal de estimular y motivar a los niños pequeños porque creo que solo así estarán en condiciones de aprovechar plenamente su potencial.”[6]

Existe una gran variedad de juegos ya sea colectivos, psicomotores, de mesa etc., que brindan la oportunidad a los niños y niñas de avanzar hacia la siguiente etapa.

Algunos contextos naturales en los que puede favorecerse el conteo son:

- Distribución: de materiales o de alimentos.

- Colección: de herramientas de trabajo

- Conteo diario de niños y niñas

- Juegos en el patio, aquí se puede contar todo lo que vean, llantas, columpios, los

   botes que da la pelota, los brincos, etc.

- Juegos de mesa: memoramas, loterías, laberintos, serpientes y escaleras.

- Juegos colectivos: juego de persecución, corre caballo corre, la isla del tesoro,

   parchís etc., todos aquellos en los que se emplea un tablero y unos dados.

Martín Hughes sugiere que, al principio, cuando se utilicen dados se juegue solo con los puntos que éstos traen en cada una de sus caras y que representan cantidades y posteriormente, cuando el niño se familiarice con las nociones básicas del juego, se sustituyan los puntos por números convencionales, es decir tapar cada cara del dado con la cifra que le corresponde, de este modo se traduce con facilidad la cifra y el número de puntos.

Determinar con qué capacidades de conteo se recibe a cada uno de los alumnos y alumnas da la pauta para saber desarrollárselas y a la vez llevar un seguimiento que indique la ruta a seguir con ellos. Es verdad que cada etapa de conteo que siguen los niños y las niñas preescolares pueden pasarlas en su construcción personal, pero si la educadora como facilitadora le apoya proporcionándole los estímulos suficientes y que además sean atractivos a través de juegos, este paso se logrará con mayor facilidad y en menos tiempo.

 

Bibliografía.

- Programa de Educación Preescolar . México: SEP. 1981.

- Actividades de matemáticas en el nivel Preescolar. México: SEP. 1991.

- Génesis del Pensamiento Matemático en el niño de edad preescolar. Antologías. UPN, México: SEP. 1994.

 


[1] REMI Brissiaud. “Un primer proceso de aprendizaje: de la acción de contar-numerar a la acción de enumerar”, en Génesis del pensamiento matemático en el niño preescolar, UPN. México: SEP. 1994, pp. 38.

[2] ED Labinowicz. “El conteo en los niños de los primeros años capacidades y limitaciones”, en Génesis del pensamiento matemático en el niño preescolar, UPN. México: SEP. 1994, pp 73.

[3] ED Labinowicz. “El conteo en los niños de los primeros años capacidades y limitaciones” En Génesis del pensamiento matemático en el niño preescolar. UPN, México: SEP. 1994, pp 73.

[4] “Número” en Actividades matemáticas en el Nivel Preescolar, México: SEP. 1991, pp 76.

[5] REMI, Brissiaud. “Un primer proceso de aprendizaje: de la acción de contar-numerara la acción de enumerar”, en Génesis del pensamiento matemático en el niño preescolar. UPN, México: SEP. 1994, pp. 41.

[6] HUGHES, Martín. “El aprendizaje a través de juegos numéricos”. En Génesis del pensamiento matemático en el niño de edad preescolar. UPN, México: SEP. 1994 pp. 125.